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Ánforas cultivadas/ Curiosidades

Etimologia

La palabra Ánfora proviene del latín Amphora y esta del griego amphoreus. Significa vasija de “2 asas” (amphoes). Curiosamente, ampho, anfibio, es el animal que vive tanto en la tierra como en el agua.

Diseño

Las ánforas son de gran tamaño y boca estrecha en comparación con el cuerpo; el cuello y las dos asas son de diferentes medidas y modelos. Casi siempre están terminadas en punta con la finalidad de poder apoyarlas sobre superficies irregulares. Las ánforas romanas tenían una capacidad de 26 litros y las griegas de 40.
Las de forma más alargada servían para transportar el vino, las más redondeadas para el transporte de aceite o aceitunas, las de boca amplia se utilizaban para el transporte de fruta.
A veces, a la altura del cuello, se marcaban con información de su propietario, del producto que contenían o de su lugar de origen.



Disposición de ánforas en la bodega de un barco de transporte
(Foto de Joan Garcia, Museo de arqueología marítima de Cartagena)


Utilidades
Las ánforas servían para transportar en buenas condiciones un volumen considerable de alimentos perecederos, desde sus lugares de origen hasta los almacenes y contenedores públicos o privados (grandes silos o depósitos, dolia, tinajas, etc): de vino, aceite, cereales, conservas, salazones, garum, frutas, etc. Principalmente se destinaban a transportar vino, del que se consumía una gran cantidad (se ha calculado que la demanda de este producto en Roma, en el siglo I d.C. era del orden de un millón y medio de hectolitros al año). Muy habitual era también la exportación-importación de aceite, fundamental en la alimentación y en la cocina romana (al lado del puerto fluvial de Roma, las ánforas vacías de aceite, mayoritariamente procedentes de la Bética, llegaron a formar una pequeña montaña, conocida como "Monte Testaccio".


*Monte Testaccio, restos de ánforas

Fabricación

En algunos de los centros en los que eran elaborados -de forma casi industrial- estos productos, se fabricaban asimismo los envases correspondientes. Éste es el caso, por ejemplo, de una serie de villas agrícolas de las comarcas del Camp de Tarragona, del Penedès y de la Ribera d'Ebre, donde se han documentado arqueológicamente los restos de los hornos que producían -sobre todo- ánforas vinarias que imitaban tipologías de prototipos itálicos. Por otra parte, se importaban de diferentes lugares productores del sur de la Península Ibérica, del norte de África y del Mediterráneo Oriental (en un primer momento, también de Italia).


Evolución

A partir del siglo II d.C. buena parte del transporte de vino se hace mediante envases más prácticos (más resistentes a los golpes y de menor peso), como los barriles de madera. Asimismo, las ánforas se transformarán, adaptándose al contenido específico, y mantendrán diversas variedades en uso durante todo el Bajo Imperio hasta la época medieval.


Yacimientos

España es la "primera potencia mundial" en yacimientos arqueológicos submarinos con galeones y navíos hundidos no sólo en sus costas e Iberoamérica, sino en todo el mundo. Los pecios españoles descansan en aguas poco profundas de todos los mares y océanos: desde Japón o Vietnam, pasando por Filipinas, Islas Marianas, en las aguas territoriales, sin excepción, de todos los países americanos, en todas las islas del Caribe, en las Azores, en las costas portuguesas y los que están en España.


Monte Testaccio

El monte Testaccio se originó como un vertedero de envases cerámicos procedentes del comercio que llegaba a Roma. Del tamaño alcanzado por dicho monte, que según los estudios está compuesto en un 80% de su volumen por ánforas de aceite de la Bética, se puede deducir la magnitud del comercio generado por dicho aceite.

El Monte Testaccio de Roma está construido a base de restos de 26 millones de ánforas de aceite que provenían del sur de España y se ha convertido en el punto de referencia para el estudio de las actividades comerciales de ese Imperio.


El Garum

Aunque tuvo su gran apogeo en el mundo romano, procede del mundo griego del que toma su nombre: garos o garon, por el nombre del pez del que se adquirían sus intestinos para la fabricación. Esta salsa se hacía por maceración y fermentación en salmuera de restos viscerales y despojos de diferentes peces como elatún, la morena, esturión y hallex, este último utilizado para la fabricación del garum medieval.

El garum era una salsa que, mezclada con vino, vinagre, pimienta, aceite o agua, servía para aliñar otros manjares. Se empleaba fundamentalmente para condimentar o acompañar gran cantidad de comidas, aunque también se empleó en medicina y cosmética. Era considerado por los habitantes de la antigua Roma como un alimento afrodisíaco, solamente consumido por las capas altas de la sociedad.

Todavía hoy se puede ver una factoría de fabricación de garum romano en la ciudad de Baelo Claudia en la pedanía de Bolonia, término municipal de Tarifa (Cádiz), allí podemos ver cerca del foro grandes ánforas metidas en tierra cerca de la playa donde se fabricaba el garum que luego se exportaba a Roma.


Normativas

LEY DE LOS MONUMENTOS NACIONALES Y LOCALES
CAPITULO V
DE LAS INVESTIGACIONES ARQUEOLOGICAS

“Los hallazgos arqueológicos casuales deben comunicarse inmediatamente a la Comisión Nacional para que sean investigados por el organismo competente. La obligación de comunicar dichos hallazgos recae en el descubridor y en el organismo o institución al que está asignado el lugar en cuestión, o en la persona que lo posea.”

*Fotografia obtenida de :http://www.historiacocina.com/historia/olivo/roma.htm